viernes, 10 de febrero de 2012

Suceso Suave y Súbito


Querido amigo, paso a relatar el suceso vivido hoy por la mañana en la rambla.

A la altura de Malvín, en uno de los bancos, había una monja con un libro religioso a medio cerrar en la mano. El dedo índice como improvisado marcador, señalando quizás algún sector de sus hojas, y la mirada perdida en sus pensamientos. Pocos minutos después de que la pasé, comenzó a lloviznar, me di la vuelta, mire el cielo que estaba semi cubierto por grandes nubarrones de tormenta pero con el sol que persistía en sus bordes, definiéndolos y dándoles una dimensión exuberante. Un arcoiris gigante apareció para atravesar la rambla de un lado al otro. Luego se detuvo la llovizna y el espectáculo, inesperado y sorprendente, se mantuvo por unos segundos mientras la llovizna, ahora convertida en apenas un rocío, se hacía cada vez mas imperceptible hasta que, junto con el arcoiris, desapareció como apareció: suave y súbitamente. Al regresar volví a pasar cerca de la mujer religiosa que seguía con su libro, el índice sumergido en aquellas páginas y la mirada perdida vaya a saber donde. Jamás vió el arcoiris.

jueves, 2 de febrero de 2012

Alegría sin motivo

           Si uno conoce los motivos para estar alegre, entonces eso no es mas que la posible complacencia de algún deseo que pueda satisfacerse. La satisfacción, no es alegría, el alcanzar esos objetivos para ser alegres o transitar un camino (disfrutándolo o no) que tal vez nos conduzca a ese objetivo, tampoco lo es.

          El deseo proclama ser satisfecho, puede ser el deseo de cualquier cosa. O bien es satisfecho o no. Si lo es nos ocurre algo y si no lo es otra cosa. El deseo siempre esta ahí. Uno puede ver como surge. El deseo nace de la sensación primero, algo nos gusta o no nos gusta, si nos gusta y nos hace sentir bien lo queremos repetir, si no, no lo queremos repetir mas.

          Hay una separación entre lo que deseo o no deseo y el objeto psicológico o material que posé esa cualidad que nos dará determinada sensación, “positiva” o “negativa” según nuestro parecer. Esa separación es tiempo. Tiempo entre lo que soy y lo que seré con aquel objeto de deseo, allí actúa el pensamiento que proyecta lo que posiblemente seré con cada una de las opciones. Si me agrada trataré de acercarme a través de diversos medios y si no trataré de mantenerlo lejos. Aunque inevitablemente esa proyección este distorsionada por nuestra ansia, o por la simple limitación que tiene las proyecciones mentales, incapaces de manejar lo absoluto de las variables además de los prejuicios y pre conceptos con los que ya carga.

           En la alegría sin motivo, no hay una distancia entre el desearla y conquistarla, no hay un transito, porque la alegría sin motivo carece de deseo, carece de objetivo, carece de camino, no tiene un “espacio” para recorrer por tanto, tampoco en ella existe tiempo. No hace camino al andar, no deja rastros, no une puntos buscando encontrar la imagen, no trata de ceñirle una lógica, una razón, justificación, un sentido al andar, sin embargo, inherentemente, viene con su motor que es puro significado en sí mismo. Ella es su causa y su efecto, entre su causa y efecto no existe espacio.

            Esa alegría es sagrada, esa alegría esta fuera del tiempo y del pensamiento, es así que no tiene principio ni final. Allí no hay muerte. Es decir la muerte física de alguien puede ocurrir, siempre puede ocurrir. Lo que no está es la idea de la muerte como el miedo de que se acaba el tiempo, la idea de un proceso, motivo por el cual corremos como locos (y siempre intentamos acelerar cualquier proceso) detrás de lo que deseamos, antes de que llegue el final (la muerte, es decir, final de una etapa, o de nuestra vida, o de la promoción de algún producto). Por supuesto tratamos de desacelerar el proceso de la etapa de nuestra vida que más nos agrada, el proceso del envejecimiento y la conclusion de la breve promoción de algun producto.

            No queremos perdernos la oportunidad, de cumplir con la etapa, con nuestra vida o con el beneficio que ese producto nos dará bajo esas óptimas condiciones. Convivimos a diario con esta ansiedad, con esta idea de que nos estamos perdiendo de algo, algo mejor de lo que tenemos, algo mejor de lo que somos.

            Y el tiempo pasa y algunas cosas que deseamos se concretan y otras no. Y muchas veces corremos tras cosas que parecían ser importantes para cumplir con ciertas exigencias, creencias, imaginaciones personales, sociales o culturales y luego vimos que no lo eran. Esto tampoco implica dejarse caer en la dejadez que es la respuesta a la exigencia obsesiva, donde aparece esa frase absurda: “Ser mejores cada día” como si ser mejores fuese una dura acumulación de puntos, o algo así, para luego poder obtener algo a cambio. Allí hay tiempo, pensamiento y objetivos. Que desde el punto de vista material son lógicos, pero desde el la psiquis carece de sentido.

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EJ:

Del punto de vista Material:


Objetivo:

Limpiar el cuarto.

¿Que es limpiar?

Es sacarle el exceso de suciedad.

¿Por que limpiar?

        Si hay un exceso de suciedad puede generarse en ella bacterias que provoquen enfermedades. Es una necesidad limpiar para, entre otras cosas, conservar la salud.

Pensamiento:

        Usar pala, escoba. El pensamiento busca los objetos pertinentes para desempeñar la tarea.

Tiempo del proceso:

        Media hora. Cada 5 minutos podemos ver un avance 20, 30 o 40 %.

Del punto de vista Psicologico


Objetivo:

        Quiero ser una mejor persona, limpiar lo peor que hay en mí para no estar enfermo!

¿Que es ser una mejor persona?

        Hay varias opiniones al respecto.

¿Por qué ser mejor persona?

        Porque siento que así como soy no estoy bien, no me siento bien.

Alguna vez se preguntó:

    ¿Me siento mal porque me estoy comparando o tratando de apegarme o forzarme a una forma de “ser mejor” estándar?

     Si ya me di cuenta de que la forma como pienso, actúo y me relaciono NO me hace bien, ni al entorno. ¿Porque sigo pensando, actuando y relacionándome así?

     Si sigo actuando de esa manera que me tortura y-o tortura a otros, porque no me di cuenta, ¿por qué no presto atención a lo que pienso, lo que hago, a como me relaciono? Y si encuentro algo allí que está apestando todo, ¿porque no lo abandonó?

Pensamiento:

          Usar método, Gestaltico, cognitivo-conductual, etc, Zen, Budismo, Yoga, etc.

El pensamiento busca herramientas, busca objetos, técnicas, etc, pero no puede en este campo llegar al acto de ser lo que hay mas allá de las palabras, mas allá de las palabras esta el cambio y el hecho real y vivo del cual las palabras, los libros, nada pueden transmitir: el puro vivir. Pero para la vivencia es necesario arriesgarse, y el pensamiento quiere seguridad, quiere saber para prever. Ceñirse a un método que alguien inventó es intentar prever, tener algún tipo de certeza, y es amoldarnos también y es forzarnos para obtener algo que deseamos. Puede ser paz, amor universal, o el nombre o termino mas lindo e inspirador que se nos pueda ocurrir.

Tiempo del proceso:

          Del punto de vista Psicológico:

¿hay forma de medir “el porcentaje de estar mejor”?

¿Hoy estoy un 20 % mejor "mas limpio" de mi psiquis que ayer?

¿Tengo un 20 % menos de envidia, odio, resentimiento, autocompasión o sentimientos perturbadores de algún tipo?

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         Hay una cosa que sabemos, hasta que no los hayamos abandonado esos sentimientos perturbadores, sean cuales sean, seguirán ahí. Podemos sentir que han menguado, que los controlamos pero están ahí, siguen actuando. Y mientras los controle habrá una tensión interna que explotará en algún momento. Es decir los mantengo a raya, los controlo, (pero los mantengo) así es que no hemos llegado a la raíz del problema. Mientras sigan ahí (mientras los siga agarrando) yo dependeré de la técnica, del método y mientras siga dependiendo, seguire siendo esclavo del control. En el control hay lucha, algo tratando de dominar a otra cosa, hay una disputa interna.

No ver el origen que alimenta todo ese conflicto y pugna que se desata en nuestra conciencia y todo lo que provoca, es el origen de nuestros males. Es ese conflicto que se manifiesta siempre de alguna manera. Porque el conflicto interno sigue ahí.

Ahora si uno piensa que liberarse de todos esos sentimientos perturbadores es dejarlos "salir" para que no nos ahoguen, o utilizarlos sin ningún escrúpulo, también es un error . Ya que ese "dejarlos salir" no implica un liberarse de ellos. (compruebelo por usted mismo). ¿Entonces que hacer?

Si no los dejo salir, si no los saco, ¿qué hago?

¿Y si no hago nada?

¿Qué es eso de no hacer nada?

Obviamente no es entregarse a ninguno de estos sentimientos perturbadores. Obviamente no es luchar contra ellos. Sin rendirse ni luchar, ¿que sucede? Y además, ¿quién es este que lucha o se rinde?

Uno esta tentado a decir "yo". ¿Y que es "yo"? De que esta formado todo este "yo". Acaso este "yo" no esta formado de todo eso? Acaso todos estos sentimientos perturbadores entre tantas otras cosas, tendencias, memoria, condicionamientos de toda clase, no son parte inseparable del "yo"? ¿Es posible actuar y solucionar definitivamente desde el "yo", si todo eso que conforma el "yo" es el problema?

Cualquier acción desde allí traerá con ella lo que el "yo" es.

¿Es posible entonces actuar sin el "yo"?

Y uno podría plantearse: Si no esta el "yo", no queda nada. Y si no queda nada, lo cuál implica nada que luche, ni nada que se rinda, desde esa libertad que no a perdido ni ha ganado, simplemente vivir ? ¿Que sucede si se vive sin la idea de ganar o perder, sin utilizar este bello lugar como un ring?

El tiempo sicológico es la principal excusa para no cambiar. Diciendo y repitiendo: Cuando cumpla el proceso de recuperación psicológica seré mejor. O aun no estoy recuperado me encuentro en un proceso.

    ¿Cual es el último día, la última hora, el último minuto, el ultimo segundo antes de la finalización del proceso para ser mejor?

    ¿Cuál es, donde está,  el último segundo antes de la muerte de eso que es necesario dejar morir, para cambiar totalmente?

    ¿Por qué  mantenemos con vida una forma de ser, una forma de pensar y actuar, una forma de relacionarnos, etc, etc, determinada, si vemos claramente que esta apestando todo?

     Y si no sabemos como: ¿por qué vamos tras el método que pretende darnos una seguridad de éxito? ¿Por que siempre buscamos el "cómo"? ¿Es que queremos ahorrar tiempo? ¿Es que queremos que nos lo digan pronto para salir del embrollo en nuestra vida y luego seguir con lo nuestro? ¿Es acaso la vida un tipo de artefacto al que hay que encarar con unas instrucciones perdidas, al que sólo algún especialista o guru tiene acceso?

           Nos aferramos a lo conocido, esto nos da seguridad y el pensamiento se maneja en los límites de lo conocido. Todo lo que él construye tiene una base en lo anterior, mejorado, optimisado, etc. Pero como hará con el odio, con el rencor, con la envidia, con el egoísmo, cómo mejorarlo?, como decir tengo una mejorada envidia, tengo un más optimizado rencor, la versión 1.2 del odio que tengo es mejor que la anterior!

           Y que es la muerte sino el fin de todo lo conocido. Cuando lo conocido acaba, surge el miedo a no saber, y el deseo de saber que hay mas allá, de la etapa de la vida, de la vida misma o breve promoción del producto, quiere encontrar la tranquilidad de lo que ocurrirá mañana (lo desconocido), pero quiere encontrarlo hoy, para poder actuar hoy, para hoy estar tranquilo, seguro. Su deseo entonces no puede ser satisfecho, su alegría no puede ser completa. ¿Que haré? ¿Como haré? ¿Que hay después? ¿Como podré planificar hoy, lo desconocido, para estar preparado y actuar? Y con este miedo a no saber, piensa, supone y en base a esa suposición atestada de miedo construye el hoy y por tanto mañana y el día siguiente y así sigue, en el círculo cerrado del miedo. (Cada día diciendo con esperanza, fe y entusiasmo: mañana será un mejor día!... cada día diciendo mañana... en ese extraño proceso)

El miedo y la alegría no pueden ir juntos.

          En la alegría sin motivo no existe la ansiedad, hay intensidad, hay frescura, es integra, hay libertad y esa libertad puede coexistir perfectamente con los momentos tristes, pero no existe en ella ni el más mínimo rastro de miedo de estar perdiendo el tiempo o de estar perdido o no saber. En ella no existe el deseo, ni el anhelo de concretar. La alegría sin sentido puede ver a los ojos los hechos y como ella los ve sin ningún sentido, no interpreta, no dirige, ni manipula, ni disfraza los hechos, sino que solo los ve como son.

         No es conociendo la alegría ni viéndola como un objetivo, que somos alegres. No es recorriendo un tramo ya que eso implica también tiempo, distancia, la construcción de un camino, un inicio e inevitablemente un final. No es conociendo y controlando las variables de lo que satisface nuestros deseos, que somos alegres. Solo somos verdaderamente alegres siendo la misma alegría.