¿Que es ¨eso¨ de uno que quiere Ser? ¿Que es ¨eso¨ de uno que aún se encuentra insatisfecho, que aún no ha logrado realizarse? ¿Que es ¨eso¨ de uno que dice no soy o soy esto o aquello, pero quisiera ser aquello otro? ¿Que es ¨eso¨ de uno que se siente ajeno a todo lo demás, separado, dividido, incompleto, solo? ¿Que es ¨eso¨ de uno que quiere conseguir su propio espacio, su parcela, su territorio infranqueable? ¿Que es ¨eso¨ que quiere verse definido dentro de un perímetro, para reconocer su forma? ¿Que es ¨eso¨ de uno que se encuentra aislado, sumergido, buscando la claridad? ¿Que es ¨eso¨ de uno separado de uno? ¿Es posible que ¨eso¨ que uno menciona y abstrae como algo de uno mismo, sea distinto de uno mismo? Ese problemático otro, o alguna parte, habitando inexorablemente dentro de uno. ¿O será que ese otro, o esa parte, no es otro, ni una parte? Si fuese otro o una parte, tal vez, se lo podría controlar, distraer, adormecer, calmar, matar… y es lo que creemos, por eso lo sedamos, lo distraemos, lo alimentamos o lo matamos. Pero lo que hacemos en verdad es sedarnos, distraernos, alimentarnos o matarnos. Eso que parece otro o una parte, vuelve. No es que se haya ido, es que esta ahí, siempre esta ahí. Eso que esta ahí no es distinto de nosotros. Eso es uno mismo, uno que no puede ocultarse de uno. El velo cae, no hay división.
Uno puede observar que fragmentado se encuentra uno como para decir: ¨Hay algo de mi que reclama Ser¨ y lo reclama obviamente porque en algún punto siente que no Es. Entonces lo que decimos en realidad es: Quisiera Ser. Pero es mas sencillo decir: ¨Hay algo en mi que dice: Quisiera Ser¨. Es así que lo tratamos como algo ajeno, lo observamos a distancia, nos separamos del fenómeno como algo que debemos estudiar, analizar, resolver. Lo aislamos, como un científico que busca en el objeto a estudiar la causa, una cura a aquella cosa extraña que acontece. Lo aislamos para no sentir el profundo dolor que nos provoca creer no Ser. Y tal vez creamos que hasta que eso que reclama Ser no sea saciado estaremos destinados a vagar perdidos. Ahora ¿Que es ¨eso¨ entonces? ¿Es ¨yo¨? ¿Es ¨yo¨ que quiere Ser? ¿Y que es ¨yo¨? ¿Un nombre? ¿Una historia hilada, pequeñas cuentas unidas una tras otra en un sentido lineal? ¿Un comienzo, un desarrollo y un desenlace? ¿Un manojo de características físicas y psicológicas heredadas y luego modificadas? ¿Reacciones condicionadas? ¿Un entretejido de vínculos emocionales que le dan consistencia? ¿Todo ¨eso¨ es este Yo? ¿Experiencia, conocimiento, memoria, significado, emoción? ¿Un manojo de condicionamientos culturales, genéticos? Y llega la muerte y se lleva todo de un borrón. Puede que alguien diga ¨No temo a la muerte¨ pero teme no Ser siendo.
¿Y que es no Ser? Cuando alguien, no le atiende, cuando alguien no le escucha, cuando alguien no se acerca a usted de forma atenta y afectuosa, realmente interesado en lo que tiene para decirle, realmente interesado en ver como juntos pueden resolver sus problemas, como es posible caminar juntos. Entonces aparece el que quiere hacerse escuchar, el que impone su palabra. O el que bajo manipulaciones pretende hacernos llevar las cosas a su modo. Pero cualquier tipo se imposición, la autoritaria explícita o la sutil, no escucha, no atiende y su acción aunque activa y dirigida sólo esta obsesionada con cumplir sus deseos, por tanto es incapaz de propiciar el espacio donde se construya paz, porque el mismo no se permite eso. Porque el mismo no esta en paz. Un solo hombre no hace la diferencia. Uno solo hombre no existe. Existe el Hombre. Y el hombre existe en la totalidad, en la absoluta integridad. No somos individuos. Es decir ¨no divididos¨ ya que constantemente estamos, interna y externamente fragmentados, en conflicto, unos con otros en todo el mundo, en el interior de todos, sin que exista una verdadera relación. Porque desde el momento que usted cree que hay alguien mas fuerte, mejor o peor, mas o menos capacitado del punto de vista psicologico para Ser uno se esta comparando y esta buscando en ese vinculo la forma de sacar un provecho para ser mejor, seguir subiendo escalones o conseguir su propio séquito, una transacción, un negocio rentable tal vez en bueno términos y amigable. Pero no es una verdadera relación, no hay una verdadera comunicación ya que la indiferencia vuelve cuando uno cree haber obtenido lo que deseaba y se adueña de nuestras acciones y nos adormece, no hace torpes, holgazanes y violentos, con el medio, con la gente en definitiva con nosotros mismos.
¿Ser es un proceso a través del cual uno logra Ser? ¿Ser es un proceso?¿Dónde se dicta el posgrado en Ser? ¿O Ser es Ser? Ser sin la limitación, sin la constante limitación que dice: ¨Aun no eres pero serás, esfuérzate¨. Mañana empiezo la dieta, dejo de fumar, dejo de golpearte, dejo de tomar… y mañana nunca llega. Es decir, ese cambio no se produce verdaderamente, absolutamente, aunque uno justifique una ¨evolución¨. ¨Estoy comiendo menos porquerías por día!¨, ¨Antes fumaba dos cajas ahora fumo una nada más!¨ Solo me alcoholizo los fines de semana,… dejáme vivir! Si, ya sé que te duele, pero te estoy pegando menos que antes!
Ser es presente, la vida es en este exacto momento y ¨eso¨ que teme no llegar a Ser, es miedo a Ser. Uno Es pero el temor a no Ser explota en ansiedad.Tal vez esa ansiedad, ese estado de alarma parezca ser el motor que nos alimenta a seguir en esa búsqueda, tal vez parezca que esa búsqueda hace que nuestra vida se mas rica, variada. Tal vez dé la sensación que así nuestras vidas tengan, sentido, dirección, valor. ¿Pero y si no es así? Y si esa búsqueda nos a lleva al destierro de nosotros mismos sacándonos el sentido, la dirección y el valor? ¿ Y si cuanto mas en pos de esa búsqueda: la esperanza de un futuro mejor, la esperanza de ser, uno pierde el brillo y la fresca intensidad de este instante, para poder ver con claridad lo que sucede, para Ser?
Si uno observa en la naturaleza, ve que todo el sentido y la belleza de la forma sigue a la función. Su belleza no reside en una cualidad estética preconcebida, tratando de sensibilizarnos y despertar en nosotros sensaciones, emociones. Su belleza reside en su función y su función es la entrega absoluta a lo que Es. A partir de ahí sus formas mas extravagantes, su diversidad y su unidad. La función ligada indefectiblemente a una cadena de sucesos en perfecta armonía y sincronía. Porque la función, la relación, es la profunda chispa íntima, viva, que se mueve, cambia, vacila, avanza respondiéndose a si misma, en esa constante atención sin obsesión, en ese constante compromiso de vivirse plenamente sin la más mínima obligación de hacerlo, sin el más mínimo esfuerzo en concretarlo, con la inteligencia natural de administrar sus recursos, sin derroche ni avaricia, intensa, sin agotarse pero sin pausa. Por eso lo hace momento a momento, entregándose a su acción, por eso lo concreta momento a momento sin intención de lograrlo, por eso Es, simplemente Es.
jueves, 16 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
¿El mundo y nosotros?
La ceniza del volcán Puyehue llega. Nosotros nos damos cuenta de que lo ocurrido también nos afecta porque lo vemos, aunque Chile sea otro país, aunque sus costumbres sean distintas. ¿Pero acaso la ceniza sabe eso? ¿Acaso el viento no se dio cuenta? ¿Acaso ese volcán no sabe que es chileno? ¿Que esos no son asuntos nuestros, que su interiror no está habilitado a surcar el espacio aéreo uruguayo? ¿O es tan irrespetuoso que no le importa?¿O será en verdad que los países no existen? ¿O será que las divisiones no existen? Que lo que ocurre en cualquier parte del mundo nos afecta, lo veamos o no, porque no existe división alguna entre el mundo y nosotros, porque no existe tal cosa como ¨el mundo¨ y ¨nosotros¨.
jueves, 28 de abril de 2011
Aventura y orden.
Cada momento es nuevo. No es necesario trepar a ninguna montaña de difícil acceso, ni viajar al lugar mas remoto para encontrarse con los sucesos renovados que la vida ofrece. Si uno presta verdadera atención, la misma vida cuenta con un sin fin de situaciones y acontecimientos que harían avergonzar al paquete turístico mas extremo y exótico. Pero consideramos y construimos nuestra vida diaria como un paisaje llano y gris, creyendo que la seguridad nos encontrará en ese árido lugar, ese lugar conocido.
En algún descanso o luego del trabajo, el fin de semana o en vacaciones, huimos despavoridos en busca de esa exaltación de descubrir lo nuevo en el cambio parcial del hábito, con la seguridad de que luego volveremos a aquella pequeña prisión de esquemas mentales, horarios absurdos, de normas y rutinas, esa estructura siempre endeble, frágil, ante el constante e incansable movimiento de los acontecimientos internos y externos, que como un sólo movimiento, sin fisuras, aceitado y preciso, actúa en un orden precioso. ¿Será que el orden poco tiene que ver con una estructura mental del que oficia de ordenador según su orden, su gusto, su obsesiva mecánica neurótica, su egocentrismo incandescente? Si uno sacude el lodo en el fondo del agua, el agua se enturbia. Y si uno luego trata de corregir lo que ha hecho metiendo aún mas la mano, revolviendo y revolviendo, no permite que el agua aclare. Si uno deja de meter la mano, de revolver tanto, de jugar ese juego esquizofrénico ansioso y contemporáneo, observa como el lodo se asienta, y la claridad regresa. Si uno mismo viera con una visión libre, sin ningún tipo de apego o rechazo, uno es orden, y si uno es orden sabe cuando y como actuar. Pero si vivimos agitando el lodo nunca vamos a ver con claridad, nunca vamos a saber por nosotros mismos que cosa va en que lugar en que momento. Nunca vamos a saber por nosotros mismos que es lo mas importante, que es lo esencial. Y si no vivimos en nosotros que es lo esencial dedicaremos toda nuestra vida al lo superfluo, arrastrando con nosotros la sensación de vacío absoluto que eso conlleva y la inevitable e insaciable necesidad de llenarlo.
En algún descanso o luego del trabajo, el fin de semana o en vacaciones, huimos despavoridos en busca de esa exaltación de descubrir lo nuevo en el cambio parcial del hábito, con la seguridad de que luego volveremos a aquella pequeña prisión de esquemas mentales, horarios absurdos, de normas y rutinas, esa estructura siempre endeble, frágil, ante el constante e incansable movimiento de los acontecimientos internos y externos, que como un sólo movimiento, sin fisuras, aceitado y preciso, actúa en un orden precioso. ¿Será que el orden poco tiene que ver con una estructura mental del que oficia de ordenador según su orden, su gusto, su obsesiva mecánica neurótica, su egocentrismo incandescente? Si uno sacude el lodo en el fondo del agua, el agua se enturbia. Y si uno luego trata de corregir lo que ha hecho metiendo aún mas la mano, revolviendo y revolviendo, no permite que el agua aclare. Si uno deja de meter la mano, de revolver tanto, de jugar ese juego esquizofrénico ansioso y contemporáneo, observa como el lodo se asienta, y la claridad regresa. Si uno mismo viera con una visión libre, sin ningún tipo de apego o rechazo, uno es orden, y si uno es orden sabe cuando y como actuar. Pero si vivimos agitando el lodo nunca vamos a ver con claridad, nunca vamos a saber por nosotros mismos que cosa va en que lugar en que momento. Nunca vamos a saber por nosotros mismos que es lo mas importante, que es lo esencial. Y si no vivimos en nosotros que es lo esencial dedicaremos toda nuestra vida al lo superfluo, arrastrando con nosotros la sensación de vacío absoluto que eso conlleva y la inevitable e insaciable necesidad de llenarlo.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Romper el molde
Queremos ser especiales, únicos. Reafirmamos esta idea a diario. Vemos gente ¨especial¨, que sobresale, adorada, admirada. La propaganda reafirma esto y también confirma y justifica nuestros deseos. Sin embargo esa misma propaganda que nos incentiva a ser parte de algo que nos hará especiales perteneciendo al grupo del los únicos (o sea miles y tal vez millones) niega indudablemente las cualidades de ¨especialidad ¨ que nos dará ese objeto o esas posturas, actitudes, slogans que nos ofrece. Queremos ser especiales pero con la necesidad de pertenencia y noción de identificación con algo o alguien.
Muchos dicen tu eres único e irrepetible. Pero uno no esta muy seguro de esto por eso se embarca en un sin fin de caminos para sobresalir. Y como estamos confusos en nuestras vidas, entonces buscamos algún líder, charlas motivacionales, algún referente que tenga aspectos que nos parezcan únicos o deseables o especiales o que tengan algún tipo de éxito, que nos de certidumbre. Y como somos lo suficientemente perezosos comenzamos la rutina, los patrones de conducta, los cursos de autoayuda y superación personal, los mantras de hace miles de años o las citas de hace unas cuantos siglos, o los slogans de un par de días. Las posturas, la ropa, las actitudes, nuestra forma de pensar, las formulas, las terapias que duran años y años. En el encierro artístico con esa sensación de autoexpansión, enajenante e indudablemente ególatra buscando nuevamente sentirse especial y realizado. Saltando de aquí para allá. Todas formas superfluas. Solo eso, formas. La liviandad de la mas simple a la mas compleja. Así nos transformamos en personas de segunda, tercera o cuarta mano, replicas, hijas de replicas.
Buscamos autoridad, queremos un líder que nos dirija, político, intelectual, pop, o un ideal que nos guíe en el camino de ser distintos y particulares, para poder reconocernos ante los demás y obtener algún beneficio de ello, diferenciarnos de otros, por supuesto dentro de ciertos límites ya que tememos ser rechazados. Queremos una fórmula o un método que nos indique el camino, que nos de certeza de nuestros actos para sentirnos seguros en la senda de ser distintos. Pero en el seguir a otro se pierde toda frescura. Nace la imitación. Porque lo que en realidad queremos es la seguridad que nos proporciona, ser deseados, admirados, y queridos. Queremos pertenecer inevitablemente al grupo que nos protegerá y dará seguridad obviamente siempre y cuando cumplamos con sus normas, nos adaptemos y amoldemos. Incluso el mas rebelde de los rebeldes es hijo de lo que se rebela y donde solo uno quiera unirse a su causa de rebeldía ya esta creando otra forma de molde, que solo tiene sentido mientras exista aquello de lo que se rebela. Por tanto si puede mantiene vivo a su opositor para que su causa tenga sentido.
Quizás también podemos querer ser líderes, sometiendo a otros a nuestra visión, a nuestra idea del mundo para lo cual necesitamos conquistar la atención de otros que nos darán con su admiración y alabanza el sustento a nuestras visiones. El buscar ¨seguir¨ o el buscar ¨ser seguido¨ para encontrar en ello el apoyo necesario, la seguridad suprema que nos otorgara encontrarle un sentido a lo que hacemos, sostenido en la cúspide o sumergido en la inercia de la masa confusa y vaga.
Si uno viera con claridad que la idea de ser especial la tenemos solo cuando nos comparamos con alguien o cuando comparamos nuestras actitudes con algún ideal de lo que creemos es ¨ser especial¨ nos daríamos cuenta quizás que trae un inevitable conflicto con nosotros mismos ya que nos amoldamos y sometemos inevitablemente a un esquema, nos forzamos (si, los vagos depositamos una gran energía en forzarnos a ser algo, porque alguien allá afuera nos dice: Ustedes no son nada, así que sean algo, por tanto siganme).
Si somos verdaderamente honestos con nosotros mismos, podemos ver en nosotros la necesidad constante de aprobación, la necesidad de estímulo, y por atención, aprobación y estímulo podemos embarcarnos en cualquier estupidez. Fumar hasta el cáncer, ingerir cantidades absurdas de alcohol, drogas de todo tipo, llevarnos al exceso y a límite en cualquier aspecto. Estimulantes para rendir más y estar aptos para las exigencias de aquellos a lo que queremos alcanzar, rendir cuentas, complacer satisfactoria y efectivamente aceptando en ese negocio, en esa transacción cualquier tipo de actitudes de violencia e irresponsabilidad tristemente condescendiente, todo a cambio de nuestra necesidad de seguridad.
Pero que sucede si uno no compara, si uno no se compara con otro, si a uno no le interesa ser único, ni especial, ni del montón, si uno no busca seguridad psicológica en ningún patrón de conducta, ni un ideal que seguir, sino que uno esta entregado absolutamente a este único momento con todo su corazón con toda su intención, verdaderamente …. si uno simplemente Es. Esto no quiere decir que uno no pueda planificar, ni armar un esquema organizado de su actividad. Pero esta claro que la planificación y la organización mental que uno pueda hacer de lo que llama su vida no es la Vida. Es solo una estructura para sentirse seguro hoy, algo de seguridad mental. Un señor le dice a su amigo del alma: Mañana a las cuatro nos vemos en el cine. Ambos son personas que saben cumplir y desempeñarse de forma ordenada permitiendo administrar su tiempos, organizados y previsivos. Un poco antes de llegar, un camión pisa a uno de los amigos y muere. El otro cuando se entera de lo sucedido dice llorando: Pero, pero esto no es en lo que quedamos!
¿Han observado la intensidad de la vida, sin objetivo más que ese momento exacto que ella se sucede, el acto mismo de vivir? Será posible que en ese Ser que no compara, por tanto no envidia, que no envidia por tanto no desea imitar, que no imita por tanto es libre y creador, será tal vez que desde ese lugar lo nuevo, lo fresco pueda surgir, absolutamente responsable y compasivo (sentir con el otro), ahí donde sólo el Amor puede ser. Es posible que lo especial y único ocurra porque ese ¨ser especial¨ no esta identificado con nada, ni nadie que lo pueda poseer, dominar controlar, vender o someter al molde. Ese ¨ser especial¨ no es especial en comparación a otro que no lo es, de ese ¨ser especial¨ nadie puede sacar beneficio propio ni utilizar contra nadie, ese ¨ser especial¨ no puede ser contenido en una definición, ni verse su reflejo en el espejo, ni captado por la lente de cámara alguna, y el que intente vender su cualidad en alguna formula solo estará vendiendo en verdad una triste imagen muerta.
Muchos dicen tu eres único e irrepetible. Pero uno no esta muy seguro de esto por eso se embarca en un sin fin de caminos para sobresalir. Y como estamos confusos en nuestras vidas, entonces buscamos algún líder, charlas motivacionales, algún referente que tenga aspectos que nos parezcan únicos o deseables o especiales o que tengan algún tipo de éxito, que nos de certidumbre. Y como somos lo suficientemente perezosos comenzamos la rutina, los patrones de conducta, los cursos de autoayuda y superación personal, los mantras de hace miles de años o las citas de hace unas cuantos siglos, o los slogans de un par de días. Las posturas, la ropa, las actitudes, nuestra forma de pensar, las formulas, las terapias que duran años y años. En el encierro artístico con esa sensación de autoexpansión, enajenante e indudablemente ególatra buscando nuevamente sentirse especial y realizado. Saltando de aquí para allá. Todas formas superfluas. Solo eso, formas. La liviandad de la mas simple a la mas compleja. Así nos transformamos en personas de segunda, tercera o cuarta mano, replicas, hijas de replicas.
Buscamos autoridad, queremos un líder que nos dirija, político, intelectual, pop, o un ideal que nos guíe en el camino de ser distintos y particulares, para poder reconocernos ante los demás y obtener algún beneficio de ello, diferenciarnos de otros, por supuesto dentro de ciertos límites ya que tememos ser rechazados. Queremos una fórmula o un método que nos indique el camino, que nos de certeza de nuestros actos para sentirnos seguros en la senda de ser distintos. Pero en el seguir a otro se pierde toda frescura. Nace la imitación. Porque lo que en realidad queremos es la seguridad que nos proporciona, ser deseados, admirados, y queridos. Queremos pertenecer inevitablemente al grupo que nos protegerá y dará seguridad obviamente siempre y cuando cumplamos con sus normas, nos adaptemos y amoldemos. Incluso el mas rebelde de los rebeldes es hijo de lo que se rebela y donde solo uno quiera unirse a su causa de rebeldía ya esta creando otra forma de molde, que solo tiene sentido mientras exista aquello de lo que se rebela. Por tanto si puede mantiene vivo a su opositor para que su causa tenga sentido.
Quizás también podemos querer ser líderes, sometiendo a otros a nuestra visión, a nuestra idea del mundo para lo cual necesitamos conquistar la atención de otros que nos darán con su admiración y alabanza el sustento a nuestras visiones. El buscar ¨seguir¨ o el buscar ¨ser seguido¨ para encontrar en ello el apoyo necesario, la seguridad suprema que nos otorgara encontrarle un sentido a lo que hacemos, sostenido en la cúspide o sumergido en la inercia de la masa confusa y vaga.
Si uno viera con claridad que la idea de ser especial la tenemos solo cuando nos comparamos con alguien o cuando comparamos nuestras actitudes con algún ideal de lo que creemos es ¨ser especial¨ nos daríamos cuenta quizás que trae un inevitable conflicto con nosotros mismos ya que nos amoldamos y sometemos inevitablemente a un esquema, nos forzamos (si, los vagos depositamos una gran energía en forzarnos a ser algo, porque alguien allá afuera nos dice: Ustedes no son nada, así que sean algo, por tanto siganme).
Si somos verdaderamente honestos con nosotros mismos, podemos ver en nosotros la necesidad constante de aprobación, la necesidad de estímulo, y por atención, aprobación y estímulo podemos embarcarnos en cualquier estupidez. Fumar hasta el cáncer, ingerir cantidades absurdas de alcohol, drogas de todo tipo, llevarnos al exceso y a límite en cualquier aspecto. Estimulantes para rendir más y estar aptos para las exigencias de aquellos a lo que queremos alcanzar, rendir cuentas, complacer satisfactoria y efectivamente aceptando en ese negocio, en esa transacción cualquier tipo de actitudes de violencia e irresponsabilidad tristemente condescendiente, todo a cambio de nuestra necesidad de seguridad.
Pero que sucede si uno no compara, si uno no se compara con otro, si a uno no le interesa ser único, ni especial, ni del montón, si uno no busca seguridad psicológica en ningún patrón de conducta, ni un ideal que seguir, sino que uno esta entregado absolutamente a este único momento con todo su corazón con toda su intención, verdaderamente …. si uno simplemente Es. Esto no quiere decir que uno no pueda planificar, ni armar un esquema organizado de su actividad. Pero esta claro que la planificación y la organización mental que uno pueda hacer de lo que llama su vida no es la Vida. Es solo una estructura para sentirse seguro hoy, algo de seguridad mental. Un señor le dice a su amigo del alma: Mañana a las cuatro nos vemos en el cine. Ambos son personas que saben cumplir y desempeñarse de forma ordenada permitiendo administrar su tiempos, organizados y previsivos. Un poco antes de llegar, un camión pisa a uno de los amigos y muere. El otro cuando se entera de lo sucedido dice llorando: Pero, pero esto no es en lo que quedamos!
¿Han observado la intensidad de la vida, sin objetivo más que ese momento exacto que ella se sucede, el acto mismo de vivir? Será posible que en ese Ser que no compara, por tanto no envidia, que no envidia por tanto no desea imitar, que no imita por tanto es libre y creador, será tal vez que desde ese lugar lo nuevo, lo fresco pueda surgir, absolutamente responsable y compasivo (sentir con el otro), ahí donde sólo el Amor puede ser. Es posible que lo especial y único ocurra porque ese ¨ser especial¨ no esta identificado con nada, ni nadie que lo pueda poseer, dominar controlar, vender o someter al molde. Ese ¨ser especial¨ no es especial en comparación a otro que no lo es, de ese ¨ser especial¨ nadie puede sacar beneficio propio ni utilizar contra nadie, ese ¨ser especial¨ no puede ser contenido en una definición, ni verse su reflejo en el espejo, ni captado por la lente de cámara alguna, y el que intente vender su cualidad en alguna formula solo estará vendiendo en verdad una triste imagen muerta.
martes, 11 de enero de 2011
Sin la idea
Encontré un lugar.
En mi cabeza tenía la idea de un lindo lugar para pasar el rato. Pero a mitad del camino de esa idea encontré un lugar bello, un lugar que jamás existió en mi pensar. ¿Como uno encuentra un lugar bello sin pensar en él? Uno siempre tiene un idea, una idea de las cosas, etc. De lo que es lindo, de lo que es esto y lo otro, ideales de todo tipo que guían nuestras vidas. ¿Pero la Belleza es una idea? ¿La Vida es una idea? ¿Que es una idea? Una idea es una imagen creada en el cerebro por nuestro conocimiento y pensar, siempre limitado ya que no tenemos un conocimiento absoluto, porque nuestra experiencia no es absoluta. Y un va tras esa imagen que uno con sus limitaciones ha creado, amado, idolatrado, aplaudido o aferrado. Y de pronto en la profunda atención del camino, sin camino, ni destino, uno descubre la Belleza, una Belleza que no esta en los límites del pensamiento, una Belleza que éste jamás puede abarcar, ni contener. Sin imágenes, sin conceptos, sin la palabra, sin ser creada. Una cualidad íntima, una claridad fresca. Una belleza que no ha sido originada, ni tocada por el pensamiento.
El sonido del viento entre las hojas de un eucalipto, unas palomas revolviendo el paso en busca de alimento, el sol reflejado en la superficie del mar trazando un cinturón de luz interminable, la sombra fresca de un árbol, el intenso celeste del cielo adornado de nubes siempre nuevas, repletas del agua de siempre y distinta, la brisa suave en un rostro sin nombre. El ritmo armónico de un instante sin tiempo.
He pasado otras veces por este lugar y nunca vi su Belleza. Le conocía, podía ubicarlo en un mapa, describir su estructura. La idea de lo que era se había apoderado de mi visión y entonces deje de ver. Los lugares nunca son iguales, los lugares nunca permaneces quietos, aunque estén allí, siempre son distintos, sin rutina ni estancamiento, siempre vivos y en acción, aunque allí. Uno siempre va tras una idea. Pero cuando la idea cesa, la mirada se despeja y la Belleza esta ahí por doquier.
Uno se ha convertido en la idea consciente o inconsciente que tiene de uno mismo, en busca de algún tipo de realización con todo lo que eso conlleva, para estar satisfecho con la idea de uno mismo o con la idea que alguien tiene de nosotros. Alguna alegría, algún dolor tras la idea de aquello que se anhela y esta allí a lo lejos y nos dará aquello que necesitamos para estar mejor, y eso nunca llega completamente aunque se alcance aquel ideal u aquel objeto, porque siempre esta allá en el futuro aquel ¨estaré mejor¨ o ¨seré mejor¨. Hemos disfrazado esto de autosuperación, de progreso en la loca carrera de alcanzar nuestros objetivos, de ascender y ser mejores. Tratando de buscar aquello que nos dará algún tipo de seguridad. ¿Ha encontrado Belleza usted en esto, en esta carrera, en esta competición diaria con otro o con uno mismo, para subir escalones y llegar a aquella sima cada vez mas esquiva? ¿Ha encontrado en algo o en alguien una seguridad tan plena tan absoluta que toda ansiedad acerca de lo que vendrá desaparezca sin por eso convertirse en una masa inerte? ¿Existe algún objeto, algún ideal, algo allá afuera que pueda por si mismo darnos esa seguridad? Y si por algún motivo cree haberlo encontrado ¿no tiene miedo a perder ese algo que le da a usted aquello y por lo tanto se siente inseguro?¿Miedo a perder aquel lugar donde encuentra tranquilidad, aquella persona, o aquel objeto o posesión aquel ideal que parecía un bastión inconquistable y temer a que todo se derrumbe? ¿O se ha vuelto lo suficientemente egoísta e insensible para que no le importe nadie, o tal vez solo su familia, sus amigos, su barrio, o su país o su planeta o su universo? ¿Y si a usted le importa su universo donde todo esta inlcuído, ¿quién le dice que es suyo? ¿lo cuida porque es suyo? ¿lo respeta porque es suyo? ¿lo ama porque es suyo? ¿Es necesario tener la idea de sentido de pertenencia para que el Amor sea, poseer para que el Amor sea? ¿Es el Amor poseer? ¿Es una idea el Amor?¿Es posible encontrar seguridad en los ideales, en algún sistema de ideales, encontrar en ellos aquello que va a liberarnos de toda angustia y ansiedad de lo que vendrá, o de toda pena de lo que fue? Los ideales, esa cosa muerta, estática, putrefacta, estancada en la estructura del deber. ¿Ha visto como esta inseguridad ha creado el mundo en que vivimos, nuestra sociedad, nuestras relaciones? Ha visto como a pesar de todos los altos ideales y del estrato social que sea, el mundo entero se encuentra envuelto en violencia de la mas sutil a la mas explícita? ¿Ha visto como toda esa frustración de no realizarse, ese miedo de no llegar a ser tal o cual cosa, de no llegar a ser..., buscando el éxito personal y enajenado lo lleva a recorrer caminos, de indiferencia, violencia y competición absurda?
¿Ha visto como el pasado con toda su carga esta aquí hoy presente? ¿Ha visto a ese pasado con todo su bagaje, seco, sin vida alguna, proyectándose hacia el futuro hoy, tratando de dominarlo, de someterlo y repetirlo o modificarlo hoy, a ese futuro? ¿Ha visto como el pasado y el futuro se encuentran en el ahora y aquí? ¿Se ha dado cuenta que siempre es ahora y aquí? ¿Se ha dado cuenta que solo es ahora y aquí?
¿Ha observado un amanecer, lo ha observado verdaderamenteverdaderamente aquel suceso único e irrepetible? ¿Lo ha visto sin ser usted alguien? ¿Sin todo el peso de la idea de usted, con todos su problemas, con toda su carga arrastrada por años y años? ¿Se ha visto siendo parte inseparable de ese amanecer? ¿Ha observado alguna vez, de igual forma, su propio pensar como parte de su ¨paisaje¨? ¿O usted se ha identificado tanto con su pensar, siendo este su guía y asesor, que lo arrastra en un torbellino sin fin, en un loop autómata infinito? Tratando de repetir aquellos patrones en los que encontró algún tipo de seguridad, pero cargando con el miedo de no encontrarla nuevamente y por tanto inseguro, actuando conforme a ese temor. ¿Ha observado sin estar profundamente apegado a la idea de usted mismo, a lo que piensa y a lo que siente creyendo que es el único en el mundo al que le suceden las cosas?¿Se ha observado usted mismo siendo la alegría, el dolor, etc, etc pero sin reprocharse, sin juzgarse, sin decir el DEBO o no DEBO pensar o sentir eso o aquello? ¿Se ha observado con una visión tan pura y clara sin tratar de dominar o controlar aquello que le sucede y simplemente dejar que sea, sin analizarlo, racionalizarlo, sopesarlo, sin actuar, a partir de la idea que usted tiene, de lo que usted cree? Verlo, solo verlo. Ver todo ese movimiento interno, no verlo y sacar conclusiones, solo verlo. No verlo desde una actitud lejana, desde un observador, desde un controlador que va a tratar de solucionarlo, sino un ¨Ver¨ tan intenso, tan integral que en el propio ver eso comienza y termina, muere, se extingue.
Uno tiene un ideal de lo que es estar bien y trata de llevar todo a ese ideal. Vemos lo que es un ideal. Un ideal es algo que solo existe en el pensamiento. El pensamiento surge del conocimiento que tenemos acumulado en nuestro cerebro y este conocimiento surge de la experiencia vivida. Pero la herramienta del pensamiento no tiene la capacidad de una experiencia tan absoluta, completa, que nos permita tener un visión total y real, absoluta. Pero que sucede si la idea cesa y tan comprometidos y responsables (no en el sentido del DEBER ser responsables o el DEBER estar comprometidos) con el presente con la intensidad del hoy, aquí, ahora, lo único que tenemos, vemos como se reúne el pasado y el futuro hoy, aquí y ahora, libres de la ¨idea de lo que es¨ (hija del pasado) o ¨de lo que debería ser¨ (también hija del pasado) y simplemente somos sin la idea y conforme a ello actuamos con absoluta inteligencia-libertad, no la libertad del caprichoso antojadizo, no la inteligencia del animal astuto, sino una tan integral, total e intuitiva y viva donde verdaderamente el Amor pueda ser, donde la verdadera Paz pueda ser, en donde el pensamiento, maravillosa herramienta, sea sólo eso una herramienta mas al servicio de lo que hemos visto, la Realidad y no al servicio de si mismo, es decir: la idea que tenemos de la realidad. Idea que cada uno ajusta mas o menos a sus intenciónes, intereses y miedos.
En mi cabeza tenía la idea de un lindo lugar para pasar el rato. Pero a mitad del camino de esa idea encontré un lugar bello, un lugar que jamás existió en mi pensar. ¿Como uno encuentra un lugar bello sin pensar en él? Uno siempre tiene un idea, una idea de las cosas, etc. De lo que es lindo, de lo que es esto y lo otro, ideales de todo tipo que guían nuestras vidas. ¿Pero la Belleza es una idea? ¿La Vida es una idea? ¿Que es una idea? Una idea es una imagen creada en el cerebro por nuestro conocimiento y pensar, siempre limitado ya que no tenemos un conocimiento absoluto, porque nuestra experiencia no es absoluta. Y un va tras esa imagen que uno con sus limitaciones ha creado, amado, idolatrado, aplaudido o aferrado. Y de pronto en la profunda atención del camino, sin camino, ni destino, uno descubre la Belleza, una Belleza que no esta en los límites del pensamiento, una Belleza que éste jamás puede abarcar, ni contener. Sin imágenes, sin conceptos, sin la palabra, sin ser creada. Una cualidad íntima, una claridad fresca. Una belleza que no ha sido originada, ni tocada por el pensamiento.
El sonido del viento entre las hojas de un eucalipto, unas palomas revolviendo el paso en busca de alimento, el sol reflejado en la superficie del mar trazando un cinturón de luz interminable, la sombra fresca de un árbol, el intenso celeste del cielo adornado de nubes siempre nuevas, repletas del agua de siempre y distinta, la brisa suave en un rostro sin nombre. El ritmo armónico de un instante sin tiempo.
He pasado otras veces por este lugar y nunca vi su Belleza. Le conocía, podía ubicarlo en un mapa, describir su estructura. La idea de lo que era se había apoderado de mi visión y entonces deje de ver. Los lugares nunca son iguales, los lugares nunca permaneces quietos, aunque estén allí, siempre son distintos, sin rutina ni estancamiento, siempre vivos y en acción, aunque allí. Uno siempre va tras una idea. Pero cuando la idea cesa, la mirada se despeja y la Belleza esta ahí por doquier.
Uno se ha convertido en la idea consciente o inconsciente que tiene de uno mismo, en busca de algún tipo de realización con todo lo que eso conlleva, para estar satisfecho con la idea de uno mismo o con la idea que alguien tiene de nosotros. Alguna alegría, algún dolor tras la idea de aquello que se anhela y esta allí a lo lejos y nos dará aquello que necesitamos para estar mejor, y eso nunca llega completamente aunque se alcance aquel ideal u aquel objeto, porque siempre esta allá en el futuro aquel ¨estaré mejor¨ o ¨seré mejor¨. Hemos disfrazado esto de autosuperación, de progreso en la loca carrera de alcanzar nuestros objetivos, de ascender y ser mejores. Tratando de buscar aquello que nos dará algún tipo de seguridad. ¿Ha encontrado Belleza usted en esto, en esta carrera, en esta competición diaria con otro o con uno mismo, para subir escalones y llegar a aquella sima cada vez mas esquiva? ¿Ha encontrado en algo o en alguien una seguridad tan plena tan absoluta que toda ansiedad acerca de lo que vendrá desaparezca sin por eso convertirse en una masa inerte? ¿Existe algún objeto, algún ideal, algo allá afuera que pueda por si mismo darnos esa seguridad? Y si por algún motivo cree haberlo encontrado ¿no tiene miedo a perder ese algo que le da a usted aquello y por lo tanto se siente inseguro?¿Miedo a perder aquel lugar donde encuentra tranquilidad, aquella persona, o aquel objeto o posesión aquel ideal que parecía un bastión inconquistable y temer a que todo se derrumbe? ¿O se ha vuelto lo suficientemente egoísta e insensible para que no le importe nadie, o tal vez solo su familia, sus amigos, su barrio, o su país o su planeta o su universo? ¿Y si a usted le importa su universo donde todo esta inlcuído, ¿quién le dice que es suyo? ¿lo cuida porque es suyo? ¿lo respeta porque es suyo? ¿lo ama porque es suyo? ¿Es necesario tener la idea de sentido de pertenencia para que el Amor sea, poseer para que el Amor sea? ¿Es el Amor poseer? ¿Es una idea el Amor?¿Es posible encontrar seguridad en los ideales, en algún sistema de ideales, encontrar en ellos aquello que va a liberarnos de toda angustia y ansiedad de lo que vendrá, o de toda pena de lo que fue? Los ideales, esa cosa muerta, estática, putrefacta, estancada en la estructura del deber. ¿Ha visto como esta inseguridad ha creado el mundo en que vivimos, nuestra sociedad, nuestras relaciones? Ha visto como a pesar de todos los altos ideales y del estrato social que sea, el mundo entero se encuentra envuelto en violencia de la mas sutil a la mas explícita? ¿Ha visto como toda esa frustración de no realizarse, ese miedo de no llegar a ser tal o cual cosa, de no llegar a ser..., buscando el éxito personal y enajenado lo lleva a recorrer caminos, de indiferencia, violencia y competición absurda?
¿Ha visto como el pasado con toda su carga esta aquí hoy presente? ¿Ha visto a ese pasado con todo su bagaje, seco, sin vida alguna, proyectándose hacia el futuro hoy, tratando de dominarlo, de someterlo y repetirlo o modificarlo hoy, a ese futuro? ¿Ha visto como el pasado y el futuro se encuentran en el ahora y aquí? ¿Se ha dado cuenta que siempre es ahora y aquí? ¿Se ha dado cuenta que solo es ahora y aquí?
¿Ha observado un amanecer, lo ha observado verdaderamenteverdaderamente aquel suceso único e irrepetible? ¿Lo ha visto sin ser usted alguien? ¿Sin todo el peso de la idea de usted, con todos su problemas, con toda su carga arrastrada por años y años? ¿Se ha visto siendo parte inseparable de ese amanecer? ¿Ha observado alguna vez, de igual forma, su propio pensar como parte de su ¨paisaje¨? ¿O usted se ha identificado tanto con su pensar, siendo este su guía y asesor, que lo arrastra en un torbellino sin fin, en un loop autómata infinito? Tratando de repetir aquellos patrones en los que encontró algún tipo de seguridad, pero cargando con el miedo de no encontrarla nuevamente y por tanto inseguro, actuando conforme a ese temor. ¿Ha observado sin estar profundamente apegado a la idea de usted mismo, a lo que piensa y a lo que siente creyendo que es el único en el mundo al que le suceden las cosas?¿Se ha observado usted mismo siendo la alegría, el dolor, etc, etc pero sin reprocharse, sin juzgarse, sin decir el DEBO o no DEBO pensar o sentir eso o aquello? ¿Se ha observado con una visión tan pura y clara sin tratar de dominar o controlar aquello que le sucede y simplemente dejar que sea, sin analizarlo, racionalizarlo, sopesarlo, sin actuar, a partir de la idea que usted tiene, de lo que usted cree? Verlo, solo verlo. Ver todo ese movimiento interno, no verlo y sacar conclusiones, solo verlo. No verlo desde una actitud lejana, desde un observador, desde un controlador que va a tratar de solucionarlo, sino un ¨Ver¨ tan intenso, tan integral que en el propio ver eso comienza y termina, muere, se extingue.
Uno tiene un ideal de lo que es estar bien y trata de llevar todo a ese ideal. Vemos lo que es un ideal. Un ideal es algo que solo existe en el pensamiento. El pensamiento surge del conocimiento que tenemos acumulado en nuestro cerebro y este conocimiento surge de la experiencia vivida. Pero la herramienta del pensamiento no tiene la capacidad de una experiencia tan absoluta, completa, que nos permita tener un visión total y real, absoluta. Pero que sucede si la idea cesa y tan comprometidos y responsables (no en el sentido del DEBER ser responsables o el DEBER estar comprometidos) con el presente con la intensidad del hoy, aquí, ahora, lo único que tenemos, vemos como se reúne el pasado y el futuro hoy, aquí y ahora, libres de la ¨idea de lo que es¨ (hija del pasado) o ¨de lo que debería ser¨ (también hija del pasado) y simplemente somos sin la idea y conforme a ello actuamos con absoluta inteligencia-libertad, no la libertad del caprichoso antojadizo, no la inteligencia del animal astuto, sino una tan integral, total e intuitiva y viva donde verdaderamente el Amor pueda ser, donde la verdadera Paz pueda ser, en donde el pensamiento, maravillosa herramienta, sea sólo eso una herramienta mas al servicio de lo que hemos visto, la Realidad y no al servicio de si mismo, es decir: la idea que tenemos de la realidad. Idea que cada uno ajusta mas o menos a sus intenciónes, intereses y miedos.
lunes, 29 de noviembre de 2010
A(em)prender
¨El mundo es una mierda¨ dice un señor. Me pregunto de que mundo esta hablado ¿Será el mundo que creamos tal vez? ¿En el que vivímos, en el que nos movemos, en el que pensamos, en el que dedicamos toda nuestra energía, el que defendemos? Con todos su entretenimientos, sus distracciones, sus espectáculos, su trabajo que parece pretender estar ajeno a todo el proceso de la vida. Toda esa media vida girando sobre lo mismo. Ese mundo, insignificante, es como un adulto berrinchudo y emprendedor, con los pañales sucios. No es por lo emprendedor, sino porque sigue cargando con sus pañales sucios y sus berrinches. Su emprendedurismo (su dureza emprendedrora) es sólo un método para conseguir su capricho. Pero el mundo real es inmenso aún en su mas diminuta expresión, sorprendente, justo y equilibrado mas allá de cualquier juicio. Emprendedor sin esfuerzo, sin meta, sin plan de acción, tal vez con una justicia y un equilibrio incomprensible, porque no observamos realmente. Inaccesible desde nuestra torpe mirada, obsesionada en conseguir resultados rentables. Donde la palabra justo y equilibrado no podrían explicar su ritmo vivo, su orden exquisito e inmediato, su profunda Belleza... Belleza sólo visible cuando abandonamos todo lo que nos pertenece.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Darse cuenta
"Darse cuenta" inmediato, espontáneo. Uno lo ¨ve¨ esta ¨ahí¨ muy claro, no se necesita abrazarlo, ni actuar sobre él. El comprender, abrazar algo, rodearlo por todas partes, penetrarlo, parece ser un proceso sutil del pensamiento que surge de la necesidad, de la intención, tal vez también del miedo. Algo que comienza y acaba, sujeto al tiempo, hoy no comprendo mañana comprenderé, debo comprender. Luego todo el elaborado palabrerío para tratar de describir eso que uno a comprendido, que ha penetrado, que ha abarcado. Alcanzar aquello. Toda esa evolución desde este punto a aquel y lo que implica, todo ese trayecto con sus idas y vueltas, con su laberintos, problemáticas y juegos. Pero un se pregunta, que sucede cuando la búsqueda cesa, no en el sentido de abandonar esa búsqueda y seguir con otras búsquedas más superficiales o mas profundas, sino cuando la búsqueda se acaba absolutamente y sólo queda ¨ese observar¨, donde es posible el "darse cuenta", ¨ver¨ ¨eso¨ que está más allá de cualquier proceso cognitivo. Sólo queda lo que Es, el hecho. Descubierto, ahora, porque ha dejado de estar teñido por cualquier búsqueda, por cualquier condicionamiento o aparente necesidad interior que distorsionaba su visión. Porque la búsqueda implica también el objeto deseado a encontrar. Allí en el deseo de la búsqueda puede encontrarse cualquier tipo de condicionamiento consciente o inconsciente actuando. Es decir quiero encontrar aquello para estar mejor o para comprender mejor. Para ser una mejor persona, para construir un mundo mejor, etc. ¿Será quizás dejar de lado incluso la búsqueda en si, la idea que uno tiene de búsqueda? Y en esa claridad que no esta interrumpida por ninguna opinión propia, particular, sin ningún deseo de realización personal, de lo que debería ¨ser el buscar¨, del que nada pretende encontrar, allí ¨encontrar¨, ¨ver¨ realmente la verdad, ¨eso¨, ¨darse cuenta¨, cuenta de lo que hacemos, de lo que decimos, de lo que pensamos, de lo que queremos, todo eso, todo ese condicionamiento, consciente e inconsciente. Sólo observarlo. Atentos, sin pretender hacerlo encajar en teoría alguna. Si tratar de sacarle provecho. Sólo ver.
Si buscamos, es posible que encontremos lo que queríamos encontrar. Ahora si sólo ¨vemos¨, con profunda claridad, sin que ni el mas mínimo rastro de personalidad y opinión se cuele en esa visión.(y si se cuela también observar eso) Es posible, tal vez que veamos la realidad, lo que Es y no sólo lo que queremos o no queremos, lo que nos gusta o lo que no. Lo que queremos o lo que no queremos sólo lleva nuestras búsquedas a lo que ya de algún modo sabíamos que íbamos a encontrar, agradable o desagradable. De todas formas a pesar de ser descubiertas estas cosas, descubiertas por el pensamiento, continúan. ¿Por qué no cambiamos? Eso es otra trampa de ese que comprende. El ego triunfador que ha alcanzado aquello, esa comprensión, esa iluminación y se a conformado con la explicación. Tal vez luego venga el abandono porque ahora: ¨Yo ya sé¨. Ya sé como esto ocurre, sé sus procesos, sé de su origen (solo intelectualmente), y esa idea y sus explicaciones pasa a ser parte del conocimiento, de la memoria. Y no en algo vivo, vívido. En realidad: ¨No he cambiado nada profundamente ni lo haré¨.
Pero si allí en esa observación, vemos aquello en su totalidad, lo que supuestamente queremos, lo que supuestamente no queremos, lo que ocultamos o posponemos a nosotros mismos, todo ese universo interior y exterior sin división alguna entre uno y lo otro, y lo vemos sin ya no estar ese que juzga. Entonces sólo existe ese ¨ver¨. Solo ¨ver¨, pero ¨ver¨ realmente, sin concusión, sin análisis. Así como se ve la corteza de un árbol, con todos sus detalles, su estructura, su textura, su olor, su absoluta realidad mas allá de lo que creamos, mas allá de la idea que tenemos de corteza, y así con profunda franqueza veamos lo que somos y no lo que deberíamos, lo que realmente somos. Allí en aquella observación profunda de lo que somos, lo que tiene que morir en nosotros muere, se deja a un lado definitivamente. Como si uno fuera caminando por una senda, donde hay un pozo, uno esta algo distraído y en un segundo el cuerpo reacciona con su propia inteligencia de autoconservación, ¨ve¨el peligro, se detiene… ¿Será posible estar en contacto con esta inteligencia a la cual solo podemos tener acceso si somos libres, verdaderamente libres, para observar desde esa verdadera libertad, y desde esa absoluta responsabilidad ver el peligro de nuestros propios actos y pensar, y con esa inteligencia natural detenernos a tiempo? ¿Vemos el profundo egoísmo que existe en la la búsqueda de ascensión propia, en el propio entendimiento, esa carrera absurda tras la iluminación, la salvación, el premio final la seguridad máxima?
¿Es el pensamiento el que ve? ¿Es la herramienta la que decide? ¿Es ese terrible miedo el que bajará las barreras para que ¨entre¨ lo nuevo? ¿Es el miedo el que bajara la guardia, tirará los muros que ha construido y dejara entrar el aire fresco? El miedo es una reacción ¿Una reacción a que será? ¿No será el miedo una ignorante reacción al Amor ya que se ha creído por esa propia ignorancia distinto de Él? ¿Y si en realidad se da cuenta que no es distinto y por tanto deja de ser reacción y por tanto deja de ser? ¿Quién es esta entidad independiente temerosa, sola, enajenada, que ha levantado muros para sentirse segura y que su vez esos muros la han enajenado y ahogado aún más? Este que teme. ¿A que teme? ¿A morir, a exitinguirse definidamente? ¿A quedar solo?… ¿A existido alguna vez esta entidad, este yo? ¿Realmente ha existido esta imagen de nosotros mismos por si misma separada e independiente, distinta de todo lo demás?
Si buscamos, es posible que encontremos lo que queríamos encontrar. Ahora si sólo ¨vemos¨, con profunda claridad, sin que ni el mas mínimo rastro de personalidad y opinión se cuele en esa visión.(y si se cuela también observar eso) Es posible, tal vez que veamos la realidad, lo que Es y no sólo lo que queremos o no queremos, lo que nos gusta o lo que no. Lo que queremos o lo que no queremos sólo lleva nuestras búsquedas a lo que ya de algún modo sabíamos que íbamos a encontrar, agradable o desagradable. De todas formas a pesar de ser descubiertas estas cosas, descubiertas por el pensamiento, continúan. ¿Por qué no cambiamos? Eso es otra trampa de ese que comprende. El ego triunfador que ha alcanzado aquello, esa comprensión, esa iluminación y se a conformado con la explicación. Tal vez luego venga el abandono porque ahora: ¨Yo ya sé¨. Ya sé como esto ocurre, sé sus procesos, sé de su origen (solo intelectualmente), y esa idea y sus explicaciones pasa a ser parte del conocimiento, de la memoria. Y no en algo vivo, vívido. En realidad: ¨No he cambiado nada profundamente ni lo haré¨.
Pero si allí en esa observación, vemos aquello en su totalidad, lo que supuestamente queremos, lo que supuestamente no queremos, lo que ocultamos o posponemos a nosotros mismos, todo ese universo interior y exterior sin división alguna entre uno y lo otro, y lo vemos sin ya no estar ese que juzga. Entonces sólo existe ese ¨ver¨. Solo ¨ver¨, pero ¨ver¨ realmente, sin concusión, sin análisis. Así como se ve la corteza de un árbol, con todos sus detalles, su estructura, su textura, su olor, su absoluta realidad mas allá de lo que creamos, mas allá de la idea que tenemos de corteza, y así con profunda franqueza veamos lo que somos y no lo que deberíamos, lo que realmente somos. Allí en aquella observación profunda de lo que somos, lo que tiene que morir en nosotros muere, se deja a un lado definitivamente. Como si uno fuera caminando por una senda, donde hay un pozo, uno esta algo distraído y en un segundo el cuerpo reacciona con su propia inteligencia de autoconservación, ¨ve¨el peligro, se detiene… ¿Será posible estar en contacto con esta inteligencia a la cual solo podemos tener acceso si somos libres, verdaderamente libres, para observar desde esa verdadera libertad, y desde esa absoluta responsabilidad ver el peligro de nuestros propios actos y pensar, y con esa inteligencia natural detenernos a tiempo? ¿Vemos el profundo egoísmo que existe en la la búsqueda de ascensión propia, en el propio entendimiento, esa carrera absurda tras la iluminación, la salvación, el premio final la seguridad máxima?
¿Es el pensamiento el que ve? ¿Es la herramienta la que decide? ¿Es ese terrible miedo el que bajará las barreras para que ¨entre¨ lo nuevo? ¿Es el miedo el que bajara la guardia, tirará los muros que ha construido y dejara entrar el aire fresco? El miedo es una reacción ¿Una reacción a que será? ¿No será el miedo una ignorante reacción al Amor ya que se ha creído por esa propia ignorancia distinto de Él? ¿Y si en realidad se da cuenta que no es distinto y por tanto deja de ser reacción y por tanto deja de ser? ¿Quién es esta entidad independiente temerosa, sola, enajenada, que ha levantado muros para sentirse segura y que su vez esos muros la han enajenado y ahogado aún más? Este que teme. ¿A que teme? ¿A morir, a exitinguirse definidamente? ¿A quedar solo?… ¿A existido alguna vez esta entidad, este yo? ¿Realmente ha existido esta imagen de nosotros mismos por si misma separada e independiente, distinta de todo lo demás?
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